domingo, 20 de noviembre de 2016

USA TU INTELIGENCIA

Usa tu inteligencia para buscar las cosas donde están y no donde no están, incluso si está oscuro. Busca dentro de tí.
Una tarde la gente vio a Rabiya buscando algo en la calle frente a su choza. Todos se acercaron a la pobre anciana,‖¿Qué pasa?‖-le preguntaron-‖¿qué estás buscando?‖.
―Perdí mi aguja‖, dijo ella. Y todos la ayudaron a buscarla.
Pero alguien le preguntó: ―Rabiya, la calle es larga, pronto no habrá más luz. Una aguja es algo muy pequeño ¿porqué no nos dices exactamente dónde se te cayó?‖.
―Dentro de mi casa‖, dijo Rabiya.
―¿Te has vuelto loca?‖-preguntó la gente-‖Si la aguja se te ha caído dentro de tu casa, ¿porqué la buscas aquí afuera?‖.
―Porque aquí hay luz, dentro de la casa no hay‖.
―Pero aún habiendo luz, ¿cómo podremos encontrar la aguja aquí si no es aquí donde la has perdido? Lo correcto sería llevar una lámpara a la casa y buscar allí la aguja‖.
Y Rabiya se rió.
―Sois tan inteligentes para las cosas pequeñas ¿cuándo vais a utilizar esta inteligencia para vuestra vida interior? Os he visto a todos buscando afuera y yo sé perfectamente bien, lo sé por mi propia experiencia que lo que buscáis está perdido dentro. Usad vuestra inteligencia ¿porqué buscáis la felicidad en el mundo externo? ¿Acaso lo habéis perdido allí?‖.
Se quedaron sin palabras y Rabiya desapareció dentro de su casa.

lunes, 7 de noviembre de 2016

¿Por qué vale la pena enamorarse de una mujer complicada?

verdad vale la pena enamorarse de las mujeres que poseen este tipo de definición.

Aquí te dejamos una lista de el porqué debes apostar el todo y jugártela en una relación de estas… No les huyas, en verdad es una experiencia que vale la pena descubrir.

Definitivamente un mujer complicada hará cada día más interesante tu vida en la relación.

No existe un patrón genético que solo poseen las mujeres complicadas, si son así, simplemente porque las circunstancias de la vida a han hecho así.

¿Cuando has escuchado a alguien que sea completamente satisfecho y feliz con la simpleza del mundo? La verdad es que ser complicada  y retar al universo con cosas nuevas y fuera de la zona de confort, definitivamente dota alto grado de adrenalina para la vida propia y para el que decide compartir la vida en pareja.

Amar a una mujer complicada resulta sumamente divertido. Solo es cosa que te quieras arriesgar a ser feliz de una manera en que no habías sido nunca.

Su complejidad la lleva a vivir cosas formidables. Podrás durar horas escuchando sus anécdotas.

Una relación en pareja exitosa se basa en la comunicación, pero cuando esta se torna monótona, siempre es más complicado y aburrido hablar. Siempre se cuentan las mismas cosas y termina por enfadar.

La vida de una mujer complicada siempre tiene algo nuevo que contar, este tipo de personas, no suelen confiar mucho en las personas por lo que se guardan sus historias, alimentando a sus demonios internos, pero cuando están en pareja, es porque confían en ti, y tendrán  mil demonios que contarte cada día.

No son fáciles de conseguir.

Lo fácil les aburre siempre, y así como no las atrapas con facilidad, ellas también se aburren de lo que es igual todos los días.

Toda mujer complicada te envuelve de manera automática en una atmosfera de misticismo que en lugar de hacerte creer que no vale la pena estar de terco con ella, lo que pasa es que te embriaga y hace que el interés en ella sea mucho más constante.

No te desesperes, no lo hace por lograr que te enfurezcas y la dejes, por el contrario, es su manera de demostrarte que no está jugando, que va en serio y quiere asegurarse que pienses igual, quiere que estés convencido de estar con ella y no pierdas tu tiempo no le hagas perder el de ella.

La complejidad, regularmente va acompañado de una inteligencia incomparable.

Para enamórate de alguien debe poseer ciertas características, lejos de la fisionomía, que hagan que admires a tu pareja, y una persona complicada generalmente está dotada de una gran inteligencia, digna de admirar.

El ser verdaderamente complicado debe ser inteligente para salir de sus propias tretas, ahora, el buscar cosas nuevas requiere cierta agilidad mental, por ende, con una mujer complicada jamás estarás aburrido.

5.- A ellas les gusta retar a su hombre para mantener el interés de ambos.

El entablar una relación no es cosa de vivir un maratón, y ellas lo saben a la perfección, no toman nada a la ligera, y les gusta disfrutar cada paso de la mano de su pareja.

Si hay algo que odian las mujeres complicadas, y en todas las féminas en general, es que el caballero se note interesado los primeros meses de la relación y después todo sea cotidiano, el sentirlas seguras y dejarlas de lado o es una opción para ellas. Por ello, los retos, los detalles mutuos, son el pan de cada día con ellas.

Ahora ya lo sabes, el tener una relación con una mujer complicada no es cosa fácil, estás seguro de poder con el paquete, de ser así, bienvenido a la mejor relación sentimental de toda tu vida.


miércoles, 12 de octubre de 2016

VAMOS?

Vamos a rentar un departamento sencillo, trabajar medio día, dedicarnos a querernos y alternarnos para apagar la luz por las noches aunque tú siempre estés más cerca.

Vamos a darnos la espalda en la madrugada, buscarnos cuando calculemos que ya va a amanecer para abrazarnos y despertar pegados.Vamos a hacer el súper y comer sano y adivinar el postre que uno que otro día se nos antoje a cada uno. Vamos a hacer un libro para escribir todo lo que nos pasamos platicando en las tardes con lluvia aunque lo lea nadie más que tú y yo.

Vamos a quitarnos la ropa y dejarla por todos lados y lamernos por todos lados y sonreírnos por todos lados. Vamos a poner música de esa que se escucha viendo al techo mientras me tomas apenas de la mano y yo susurro cosas que no escuchas pero entiendes muy bien. Vamos a ver películas que me tengas que explicar después, vamos a hablar en otro idioma y terminar besándonos como nunca habíamos besado antes.

Vamos a confesarnos secretos de la infancia y a hablar de las familias y los miedos y el presente, vamos a inventarle soluciones improbables a todos los problemas que aquejan al mundo. Vamos a leernos en voz alta hasta que uno de los dos se quedé dormido. Vamos a tomarnos fotos, vamos a andar descalzos, bañarnos juntos y bailar a oscuras. Vamos a terminar los días exhaustos, discutir a veces, dejar los trastes sin lavar aunque sea un día y poner las llaves donde no nos vamos a acordar que están. Vamos a dejarnos solos de vez en cuando, a vernos mucho tiempo frente al espejo, a cuestionarnos cosas que no preguntamos con nadie más.

Y vamos a querernos. A no fijarnos del tiempo. A cumplir promesas que no hayamos hecho y aventurarnos a la costumbre de que estar juntos se sienta tan bien.

— Poquito pudor / Viaje Infinito.

viernes, 30 de septiembre de 2016

QUIERO UN TODO...

No quiero un día sí y otro no. Quiero un todo, quiero jugármela por ti y que te la juegues por mí, quiero dar todo y recibir lo mismo también.

No quiero pláticas a medias, quiero conocer todo de ti, tus secretos, tus pasiones, tus miedos y tus sueños; quiero que me cuentes tu futuro, tus planes, lo que quieres lograr. Platícame qué es lo que te apasiona y cuál es tu marca de autos favorita. Cuéntame tu día, con detalles, hasta lo que no te gustó de él…

Déjame hablarte de mis gustos, de la pasión que tengo por escribir y mejor aún, quiero que si no compartes esa pasión al menos me leas; que te guste, que te inspire, que algo de mí te motive.

Déjame te cuento mis miedos, y tal vez juntos podamos superarlos; no te rías, a veces puedo actuar como una niña pequeña y llorar sin motivo, pero por ti, prometo ser fuerte.

No quiero que me dejes hablando sola, prefiero que me digas que estás ocupado, saber que tienes otras cosas que hacer, saber que tienes una vida y que esa vida puede ser compartida conmigo; quiero que los dos tengamos que contarnos algo al final del día y que no todo se resuma a un: “Estoy bien, gracias”. No, no estás bien, cuéntame, que te hizo reír, o enojar, o gritar.

por Débora Carrasco

lunes, 26 de septiembre de 2016

SIEMPRE SERAS UN POCO MIO.

Seguirás siendo mío cuando lo que te quedó pendiente conmigo sea lo primero que hagas con ella.

Serás siempre un poco mío.

Como los besos que des a otras cuando lleven un poco de lo que aprendiste en mis labios. Como cuando en la cama sus gemidos no se parezcan a los míos y, entonces, te acuerdes de mí.

Serás siempre un poco mío cada vez que abraces a otra y tus latidos sigan golpeándote los recuerdos al mismo ritmo. A aquel ni que se inmuta cuando una caricia no sabe traspasar más que la piel.

Y es que yo. Yo fui la causa, la consecuencia y la solución. La misma que te quiso a rabiar y la que se acuerda de ti. La que te busca en los sueños que revuelven un pasado al que solo se le da al Play cuando sabe que estoy en Stand by.

Porque desde ahí es desde donde suceden las cosas. Desde el fondo. Desde el fondo del alma, de los recuerdos, y del corazón.

Artículo por Noemí Carnicero Sans

jueves, 22 de septiembre de 2016

QUIERO UN AMOR A LA ANTIGUA

Yo quiero un amor así, un amor a la antigua, quiero enamorarme de alguien que eleve mis pies del suelo y me permita volar. Sentir adrenalina cuando sus ojos me miran fijamente, quiero que tome mi mano al caminar, quiero que camine a mi lado porque es ahí donde quiere estar.

Alguien que me abrace por la espalda sabiendo que no puedo volverme porque mis manos están ocupadas pero no se limita a amarme sólo cuando puede, sino cuando quiere.

Quiero que sepa que no soy perfecta, que tengo mal humor, pero que voy a amarlo para siempre, que voy a amarlo a la antigua, que no buscaré su remplazo si no es perfecto. Quiero que me enseñe a entenderlo, a ayudarlo a llegar alto, y que aún en la cima sepa que sus ojos me seguirán viendo a mí, y su corazón seguirá a mi lado. Le ofrezco litros de pegamento para reparar nuestro amor cada que quiera romperse, un corazón desnudo, y el secreto de cómo saber cuándo intento mentir.

Voy a decirle que mi pasado es oscuro, pero quiero vivir y ver la luz al final del túnel a su lado.

La gente suele decir que sólo se ama una vez en la vida, pero yo quiero amar mil veces, de mil formas a una sola persona y que esté dispuesto a amarme igual. Que suelo ser celosa porque no soy la más segura, que mi manera de amarlo no se basa en sus errores sino en las sonrisas que me provoca.

Deseo tener un amor a la antigua para que me extrañe cuando salga de casa por días, y a mi regreso me haga sentir como si nunca me hubiera ido. Quiero cocinar más rico que su mamá, y abrazarlo cuando necesite consuelo. Quiero, en ocasiones, ser la que lleve la iniciativa al tomar algunas decisiones y quiero tener siempre esa sensación en el estómago cuando nos besamos.

Quiero, a final de cuentas, descubrir junto a él lo que significa tener un amor a la antigua y reinventarlo cada día.

Autor:  Pao Torres

lunes, 5 de septiembre de 2016

SABES?

Sabes… Aún extraño esos momentos que nunca vivimos, tantos recuerdos que jamás escribimos. Sí, aún te extraño.
Extraño nada y tanto de ti. Tan poco de eso que a veces me diste. Extraño una parte de mí, esa que se fue contigo.
No te voy a mentir, te extraño, te extraño como a nadie pero… De extrañar no se vive.
Extraño darme cuenta que tus recuerdos son lo único que me queda de ti. Pero sé que podré olvidar eso que nunca fuimos y en el silencio perdido, me fumaré todo recuerdo olvidado.
Quisiera arrancarte de raíz, pero ya perdí la cuenta de todas esas veces que he dicho, que ya no te volveré recordar. Siempre me miento y a veces no me entiendo, sobre todo cuando digo algo diferente a lo que estoy sintiendo y ahora sé que todo aquello que nunca fuiste para mí se queda de aquél lado, aquél que algunos llaman pasado.
Quisiera que cuando pasen los años me recuerdes, sonrías sin darte cuenta y lo primero que quieras sea volver a verme, porque sé muy bien que fue el adiós quien se robó nuestra historia.
Solo me queda decirte, que si por pura casualidad o por cosas del destino un día nos volvemos a encontrar, finjamos que no paso nada, a ver si vuelve a pasar…
Porque tú y yo tenemos unos cuantos recuerdos pendientes por terminar.

Fer Dichter

lunes, 29 de agosto de 2016

DESTINADOS A ESTAR JUNTOS

Que bonito es estar presente en la boda de una de tus amigas y verla radiante, con su sonrisa en el rostro y junto al amor de su vida. Si, el amor de su vida como ella me decía...porque su historia de amor es de verdad una historia para ser contada. Recuerdo cuando nos hicimos amigas en el año 2013 (Sin embargo nos conocíamos desde antes) Como todas las amigas nunca falta el día en que conversamos de nuestras relaciones amorosas, pues en alguna ocasión no fue la excepción y claro surgió la pregunta de nuestros noviazgos. Aún recuerdo cuando mi amiga comenzó a contarme, me atrapó su historia y sentí tanta empatía con ella. Después de comentarme, para ese entonces que sí estaba saliendo con alguien, que la pasaba bien con esa persona y lo demás ya lo saben, lo típico de una relación (no entraré en detalles)...pero lo que me dijo después es lo que hizo eco en mi corazón y es que aún recuerdo que hizo una pausa, cambió la expresión de su rostro y me dijo: pero yo amo a otra persona, aún quiero a mi ex. Para entonces creo que mi rostro también cambió y pude sentir lo que ella estaba sintiendo en esos momentos. Que ella me dijera que su rompimiento le había causado mucho dolor y sufrimiento, que había llorado noches enteras por el hombre que rompió su corazón y que aún así ella lo seguía amando, que no había ningún solo instante ni día en que él no le pasara por su pensamiento. Que ambos habían continuado su vida por diferentes caminos, que inclusive él había vuelto a rehacer su vida con otra persona en el extranjero y que ella solo le pedía a Dios por él y por sus sentimientos. El hecho que intentara olvidarlo con nuevas relaciones y no lo consiguiera, le confirmaba cada día que aquel hombre era el amor de su vida y que lo amaba. Después de un tiempo él le pidió perdón, pero eso no cambió su situación, ambos siguieron con su vida, continuaron cada quien por su lado. Pero de una u otra forma siempre estaban en contacto, se extrañaban y de vez en cuando se escribían. Así pasó el transcurrir de los días, meses e inclusive pasaron años y ellos seguían pensándose, tenían muchas telepatías y parecía que sus almas estaban conectadas.
Llegó un momento dentro de la historia, que el amor de su vida le dijo que él estaba sintiendo lo mismo que ella, que no podía olvidarla, que siempre la tenía en su mente y que cada vez crecía la necesidad de verla de nuevo y estar con ella, que aunque él estuviera en otra relación, él siempre pensaba en ella.
Mi amiga había dejado todas las esperanzas en Dios y en su voluntad. Sin embargo un día decidió que no podía esperar más ni aferrarse a un amor que quizá era imposible, tomó la decisión de esforzarse por sacarlo de su mente y corazón e inició una nueva relación, ella inclusive pensó que esta vez si era el indicado y aparentemente era feliz. A los meses de su relación sucedió lo que ella no se imaginaba...después de muchos años de espera, de incertidumbre, de noches y días de extrañarlo e inclusive de tomar la decisión de olvidarlo, ella se reencontraría con su ex amor, con el amor de su vida, él vendría en su búsqueda y con ese encuentro bastaría para reafirmarse el uno al otro que seguían amándose con toda la fuerza de su alma y corazón, que la manera que ambos sentían y estaban conectados era la manera en que se aman las almas gemelas y que ellos estaban convencidos que su destino era estar juntos.
Y así fue, el día 27 de agosto de 2016 estuve presente en la celebración de la  boda religiosa de mi amiga con el amor de su vida,  me llenó de alegría verla tan feliz, después de saber lo que tuvo que pasar y las vueltas que dió la vida para que su amor por fin triunfara.

Creo que cada persona está destinada a otra. Que muchas veces es necesario perderse para encontrarse y que solo así a veces la vida nos enseña lo fuerte que son los lazos que te unen a alguien.
Creo firmemente que el amor verdadero permanece en el tiempo, distancia y circunstancias.
Dios se encarga de unir a las almas que están destinadas y en nosotros está el ver las señales. Seguir a nuestro corazón jamás será un error.

«Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper»

lunes, 22 de agosto de 2016

HOLA! SOY LA ANSIEDAD

Soy la ansiedad, no te asustes… vengo en son de paz, por cierto, ¿por qué te asustas tanto ante mi presencia?
Digo, sé que te sientes horrible cada vez que aparezco, que te desesperas y quisieras mandarme a volar, sé que si pudieras… me matarías, sobre todo porque crees que yo soy la que te quiere matar o hacer daño, pero créeme, si no te he matado, no lo voy a hacer.
No estoy aquí para hacerte daño, mucho menos para volverte loco, creo que ya te lo he demostrado cada vez que llego a tu cuerpo, hago un relajo y te asusto, pero al final del día… no te he matado, no te has vuelto loco.
Si pudiera, lo haría, pero esa no es mi idea.
La verdad es que aparezco y te hago sentir todo eso porque no había logrado encontrar otra manera de hacerme escuchar por ti, estabas tan ocupado tratando de ser exitoso, productivo y de demostrarles a los demás que eres digno de ser amado… que no escuchabas mis pequeñas señales.
¿Recuerdas esa vez que te dio un dolor de cabeza? ¿O cuando tuviste insomnio por más de 2 horas? ¿O qué tal esa vez que sin razón aparente te soltaste a llorar?
Bueno, pues todas esas veces era yo tratando de que me escucharas, pero no lo hiciste, seguiste con tu ritmo de vida, seguiste con tu misma manera de pensar… Entonces intenté algo más fuerte, hice que te temblara el ojo, que se te taparan los oídos y que te sudaran las manos… pero tampoco me quisiste escuchar.
Aunque acá entre nosotros, los dos sabemos que sentías mi presencia, es por eso que cuando te quedabas tranquilo… o era momento de estar sólo contigo mismo, en soledad… te empezabas a poner nervioso, como si algo te impidiera quedarte quieto.
Te desesperabas, porque “no entendías” con tu mente racional lo que estaba pasando, y claro, con tu mente racional no me ibas a entender.
Así es que por eso me he rendido y decidí escribirte.
Y te felicito si estás leyendo lo que te digo, porque significa que ya tienes el valor de escucharme, y créeme, nadie mejor que yo sabe de tu gran habilidad para evitarme y salir corriendo, huyendo de mí como huirías del monstruo en el bosque oscuro.
Como esas veces que me evitas y te distraes embobándote horas con la televisión, viviendo las vidas de otras personas que ni conoces para no enfrentar que la tuya no te gusta.
O qué tal, de esas veces que con un par de cubitas lograbas adormecer tus nervios e inquietud; y ni qué decir de esas otras substancias que más allá de adormecerte, te fugan de esta realidad que no quieres enfrentar.
Pero bueno, espero que ahora estés listo y lista para enfrentar tu realidad y escucharme por fin. Espero que estés listo y lista para enfrentar la verdad de tu vida y de ti mismo tal y como es, sin máscaras, sin atajos… sin pretensiones. Así es que aquí te van las cosas como son.
Lo único que llevo tratándote de decir todo este tiempo, es que… ya es tiempo de evolucionar, necesitas hacerlo, no hay de otra.
Necesitas crear cambios muy profundos dentro de ti, pues por alguna razón, en realidad no estás disfrutando de tu vida y no te sientes pleno. Por eso yo estoy aquí, para ayudarte a recuperar esa plenitud que vive dentro de ti, y para lograrlo, tendrás que deshacerte de lo que te impide contactarla.
Estoy aquí para ayudarte a ver precisamente qué te impide contactar con tu sentido de vida, con tu pasión por vivir, con tu alegría y con tu verdadero ser que es tu esencia. Cada vez que yo aparezca en tu vida, será porque tú mismo no te has dado cuenta que no estás siendo pleno y feliz, así es que si vuelvo a aparecer, no te asustes… mejor agradéceme que llegué y escúchame.
Y si realmente me escuchas, no tardarás en hacer los cambios que necesitas hacer en tu vida, los harás de inmediato, claro, eso si realmente quieres sentirte bien de nuevo, todo depende de qué tanto quieras. Y sé que sí quieres, pero a la vez sé que quieres seguir en tu confort y en tu comodidad por vivir con “lo conocido”, aunque eso conocido te haga daño.
Prefieres seguir buscando la aprobación y aceptación de los demás, haciendo hasta lo imposible por llamar su atención; buscando seguridad en otras personas menos en ti; prefieres que los demás sean responsables de tu persona que tú mismo, y claro, te entiendo, todos quisiéramos regresar a la panza de nuestra mamá y despreocuparnos de todo.
Pero… te tengo una noticia, solamente entrando a un temazcal podrás acercarte a esa experiencia. Mientras tanto… necesitas asumir que eres responsable de ti y que solamente tú me podrás escuchar, y cuando me escuches y yo vea que ya me hiciste caso, créeme que me iré. Solamente tú puedes hacer que me vaya.
Y eso es algo muy importante que quiero decirte, en verdad me iré en cuanto vea que estás haciendo esos cambios en tu vida, cuando vea que estás en camino a tu evolución y que estás dispuesto a crecer y recuperarte a ti mismo. Mientras no lo hagas… aquí seguiré.
En conclusión, si hoy estoy aquí, es porque me necesitas.
Necesitas de mi para modificar tu manera de interpretar tu realidad, la cual déjame decirte que está un poco distorsionada. Necesitas deshacerte de creencias que no te ayudan y que nada más te limitan; necesitas perdonar todo ese enojo que guardas a tus seres queridos y recuperar tu libertad interior.
Y sobre todo, necesitas de mí para hacer lo que te gusta de la vida, para ser tú mismo, y perder el miedo al rechazo o abandono de los demás.
Necesitas de mí para ponerle límites a las personas que te lastiman; para que te agarres de valor y aprendas a decir que “no”; para que dejes de mendigar amor con quien no te merece; para que dejes de depender de la existencia de tu pareja para ser feliz; para que de una vez por todas… ¡cuides tu cuerpo!
¿De qué otra manera le habrías puesto atención a tu cuerpo? Digo, probablemente de muchas maneras, pero ésta está funcionando. Necesitas darle el alimento que necesita, dejar de criticar tu físico y agradecerle por lo que te da; haz que sude y que se mueva, ten tus hormonas al día y duerme las horas que necesitas.
¿Por qué te explotas? ¿Por qué te exiges tanto? No entiendo porqué lo haces… si lo tienes todo, lo eres todo, tienes toda la capacidad que necesitas para crear tu propia realidad, pero te tratas como tu propio esclavo, eres demasiado severo contigo mismo… y estoy aquí para pedirte que simplemente dejes de hacerlo.
Así es que ya sabes… si realmente quieres que me vaya, toma el timón de ti mismo, pregúntate qué has hecho que te ha sacado de tu equilibrio interior. Pregúntate realmente cómo quieres vivir y lucha por esa vida, es tu vida, y solamente tú puedes decidir sobre ella… si a los demás no les parece, es porque los estás retando y tarde o temprano te seguirán, y si no… tendrán otra oportunidad, dales chance.
El único control que puedes tomar es el de ti mismo, pero para recuperarlo, tendrás que aceptar que lo has perdido, y que dejes que yo me exprese, que salga a decirte con todos esos síntomas tan horribles que me inventé para decirte algo muy claro, pero si me reprimes y te distraes cada vez que llego… no podré hablarte y vendré más fuerte.
Así es que la próxima vez que me sientas llegar, haz un alto, cierra los ojos… déjate sentir todo lo que te estoy diciendo, apaga tu mente racional por un momento, déjate llevar… y entiéndeme. Después, empieza el cambio en tu vida con acciones claras y específicas, y en menos de que te des cuenta, me iré.
Espero no tener que llegar muchas veces más en tu vida, pero si lo hago… recuerda que no quiero lastimarte, quiero ayudarte a que recuperes tu propio camino de evolución, el camino que si lo tomas, te hará mucho muy feliz.
Y ya para terminar, ojalá que puedas verme como lo que soy: tu esencia.
Soy tú mismo gritándote con desesperación que me escuches por favor. Así es que hola, yo soy tú, hablándote desde el fondo de tu corazón, desesperado tocándolo para que me pongas atención, lo que sientes no es taquicardia, soy yo, tu esencia, que quiere salir de ahí.
Con cariño, tu esencia disfrazada de ansiedad.

DIOS LO HACE PERFECTO

Cuenta la historia que un rey no creía en la bondad de Dios. Tenía sin embargo un súbdito que siempre le recordaba acerca de esa verdad. Aprovechaba cualquier situación para decirle: Rey mío, no se desanime, porque todo lo que Dios hace es perfecto. Él nunca se equivoca.

Un día el rey salió a cazar con su súbdito, cuando de pronto un tigre los atacó. El súbdito consiguió matar al animal, pero no pudo evitar que el Rey perdiese un dedo de la mano derecha. El rey, furioso por lo que había ocurrido y sin mostrar agradecimiento por los esfuerzos de su siervo para salvarle la vida, le preguntó a éste: Y ahora, qué me dices, ¿Dios es bueno? Si Dios fuese bueno el tigre no nos hubiera atacado y yo no habría perdido mi dedo.

El siervo respondió: Rey mío, a pesar de todo lo ocurrido, solamente puedo decirle que Dios es bueno, y que quizás perder el dedo, haya sido para su bien. Porque Dios es perfecto y nunca se equivoca.

El rey, indignado con la respuesta del súbdito, mandó que lo encerraran en la celda más oscura. Pasó algún tiempo y el rey salió nuevamente de cacería. Cuando menos se lo esperaba fue atacado por una tribu de indígenas que vivían en la selva. Estos indígenas eran temidos por todos, pues se sabía que hacían sacrificios humanos para sus dioses.

Inmediatamente después que capturaron al rey, comenzaron a preparar el ritual del sacrificio. Cuando ya lo tenían todo listo y el rey estaba frente al altar, esperando la muerte, el sacerdote de la tribu examinó a la víctima y gritó indignado: ¡Este hombre no puede ser sacrificado, es defectuoso, le falta un dedo! Y a continuación el rey fue liberado.

Al volver a palacio, dio la orden de liberar a su súbdito y pidió que lo trajeran a su presencia. Al ver a su siervo, le abrazó con todas sus fuerzas y le dijo: Querido amigo, Dios fue realmente bueno conmigo, y le explicó lo sucedido.

Pero ahora tengo una gran duda en mi corazón: si Dios es tan bueno ¿Por qué permitió que yo te enviara preso a la cárcel?

El siervo sonrió y le explicó al Rey: Rey mío, si yo hubiera estado con usted en esa cacería, seguramente habría sido sacrificado en su lugar, ya que a  mí, no me falta ningún dedo. Nada en la vida sucede por casualidad. Le pido humildemente que guarde esto en su corazón:

“Todo lo que Dios hace es perfecto. Él nunca se equivoca” 

martes, 19 de julio de 2016

SAL CON UNA CHICA QUE NO LEE

Sal con una chica que no lee. Búscala en la tediosa miseria de un bar del Medio Oeste. Búscala entre el humo, el sudor alcohólico y las luces de colores de una discoteca de moda. La busques donde la busques, encuentra una que sonría. Asegúrate de que la sonrisa sigue ahí cuando la persona que habla con ella deja de mirarla. Atráela con trivialidades poco sentimentales. Usa las típicas frases de ligue aguantando la risa. Sal con ella a la calle bien entrada la noche. Ignora el peso palpable del cansancio. Bésala bajo la lluvia, iluminados por la tenue luz de una farola, como viste en aquella película. Nota la insignificancia de ese beso. Llévala a tu apartamento. Hazle el amor como un trámite. Tíratela.

Deja que el ansioso contrato que habéis firmado sin querer evolucione lenta e incómodamente hasta convertirse en una relación. Encuentra afinidades e intereses comunes como el sushi y la música folk. Construye un muro impenetrable alrededor de ese terreno compartido. Haz ese espacio sagrado. Refúgiate en él cada vez que el aire se enrarezca o las noches parezcan no tener fin. No hables sobre nada importante. No pienses mucho. Deja los meses correr inadvertidos. Pídele que se mude a tu casa. Deja que la decore a su gusto. Peléate por cosas intrascendentes como por qué hay que cerrar la maldita cortina de la ducha para que no se llene de moho. Deja que pase un año. Comienza a notarlo.

Calcula que, probablemente, deberías casarte con ella porque, si no, habrías estado perdiendo mucho tiempo. Llévala a cenar a un restaurante muy por encima de tus posibilidades, en un cuadragésimo quinto piso. Asegúrate de que haya una hermosa vista de la ciudad. Pide con timidez al camarero que le traiga una copa de champán con un modesto anillo dentro. Cuando ella lo vea, pídele que se case contigo con todo el entusiasmo y la sinceridad que puedas reunir. No te preocupes demasiado si sientes que tu corazón se tira por una de las ventanas. En realidad, tampoco te preocupes demasiado si no sientes nada. Si hay aplausos, déjalos apagarse. Si ella llora, sonríe como si nunca hubieses sido tan feliz. Si no lo hace, sonríe igual.

Deja que los años pasen sin dejar huella. Haz de tu trabajo tu vida. Compra una casa. Ten dos niños preciosos. Intenta educarlos bien. Fracasa a menudo. Déjate llevar por una aburrida indiferencia. Cae en una tristeza indeterminada. Ten una crisis de la mediana edad. Envejece. Asómbrate de lo poco que has conseguido. Siéntete en ocasiones satisfecho, pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Cuando salgas a pasear, ten la impresión de que nunca fueses a volver, o de que el viento podría llevarte. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de darte cuenta de que la chica que no leía nunca hizo temblar tu corazón con una pasión significativa, que nadie escribirá la historia de vuestras vidas y que ella morirá también arrepintiéndose, aunque de forma suave e incierta, de que nunca hizo nada de su capacidad de amar.

Haz todo eso, bendito sea Dios, porque nada es peor que una chica que lee. Hazlo, insisto, porque una vida en el purgatorio es mejor que una vida en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee el vocabulario adecuado para describir esa insatisfacción amorfa que es una vida frustrada: un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y lo hace una necesidad accesible en vez de una maravilla extraña. Una chica que lee reivindica un vocabulario que distingue entre la retórica engañosa e impersonal de alguien que no puede amarla, y la desesperación inarticulada de alguien que la ama demasiado. Un vocabulario, maldita sea, que convierte esta sofistería vacía mía en un truco de feria.

Hazlo, porque una chica que lee entiende la sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura se dan a intervalos esporádicos, pero reconocibles. Una chica que lee sabe que la vida no es bidimensional; sabe y demanda con corrección que el flujo de decepciones venga con su correspondiente reflujo. Una chica que ha estudiado sintaxis siente las pausas irregulares –la vacilación en el aliento– endémicas de una mentira. Una chica que lee percibe la diferencia entre un momento de ira entre paréntesis y las arraigadas costumbres de alguien cuyo amargo cinismo seguirá y seguirá mucho más allá de cualquier punto de razonamiento, o propósito; seguirá mucho después de que ella haya hecho la maleta y dicho su reluctante adiós, y decidido que soy una elipsis y no un punto final; y seguirá y seguirá. Sintaxis que conoce el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.

Sal con una chica que no lee porque la chica que lee conoce la importancia de un argumento. Puede rastrear los límites de un prólogo y las agudas crestas de un clímax. Los siente en su piel. La chica que lee será paciente con un intermedio y agilizará un desenlace. Pero, sobre todo, la chica que lee conoce la ineluctable importancia de un final. Se siente cómoda con ellos. Se ha despedido de mil héroes con apenas una punzada de tristeza.

No salgas con una chica que lee porque las chicas que leen son las que cuentan las historias. Tú con Joyce, tú con Nabokov, tú con Woolf. Tú en la biblioteca, en el andén del metro, tú en el rincón del café, tú en la ventana de tu habitación. Tú, que haces mi vida tan increíblemente difícil. La chica que lee ha prolongado el relato de su vida y rebosa de significado. Insiste en que sus narrativas sean ricas, sus secundarios variopintos y su tipo marcado. Tú, chica que lees, me haces querer ser todo lo que no soy. Pero yo soy débil y te fallaré porque tú has soñado como es debido con alguien que es mejor que yo. No aceptarás la vida de la que hablaba al principio de este texto. No aceptarás nada que no sea pasión y perfección, y una vida digna de ser contada. Así que, lárgate, chica que lees. Toma el próximo tren al sur y llévate tu Hemingway. Te odio. De verdad, de verdad, de verdad que te odio.

Por: Charles Warnke

SAL CON UNA CHICA QUE LEE

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.

Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.

Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.

Por lo menos tiene que intentarlo.

Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.

Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.

Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.

lunes, 11 de julio de 2016

LA FLOR Y LA MARIPOSA

Cierta vez, un hombre pidió a Dios una flor y una mariposa. Pero Dios le dio un cactus y una oruga. El hombre quedó triste, pues no entendió por qué su pedido llegó errado. Luego pensó: Con tanta gente que atender... y resolvió no cuestionar.

Pasado algún tiempo, el hombre fue a verificar el pedido que dejó olvidado. Para su sorpresa, del espinoso y feo cactus había nacido la más bella de las flores. Y la horrible oruga se había transformado en una bellisima mariposa.

Dios siempre hace lo correcto. Su camino es el mejor, aunque a nuestros ojos parezca que todo está errado. Si has pedido a Dios una cosa y has recibido otra, confía. Ten la seguridad de que Él siempre te proporcionará lo que necesitas en el momento adecuado. No siempre lo que deseas... es lo que necesitas. Como Él nunca falla en la entrega de sus pedidos, sigue adelante sin dudar ni murmurar...
La espina de hoy... será la flor de mañana.

FINGIR SENTIMIENTOS

Los sentimientos forman parte de nuestra propia esencia, surgen de una forma natural entre dos personas ya sea en el contexto del amor, la amistad y la familia. El ser humano tiene tal complejidad que como ser inteligente, también puede fingir un sentimiento como si fuese el mejor actor. Sí se puede fingir un interés artificial por otra persona pero la situación es insostenible eternamente, tarde o temprano la cuerda se rompe. Porque quien recibe ese falso cariño se da cuenta de las cosas o porque el estafador ya no soporta la idea de vivir en una mentira.

¿Cuándo se puede fingir un sentimiento?

Se suele fingir un sentimiento cuando una persona empieza a tener dudas en su mente sobre el futuro de una relación pero quiere darse un tiempo a sí misma para saber la verdad de sus sentimientos. En realidad, no está fingiendo con malicia pero es consciente de que las cosas no están del todo bien y no se lo comunica al otro.

Los sentimientos tampoco son sanos en una relación por interés en donde lo que se valora de la otra persona no es ella misma sino su posición económica o su estatus social. Las personas no son un medio sino un fin en sí mismo.

Quienes han tenido una doble vida durante un tiempo han fingido sentimientos al tener que jugar con dos historias en un mismo periodo con la tensión interna que produce la mentira.

En otros casos, existen personas que piensan que están ante su último tren y a pesar de no estar enamoradas se engañan a sí mismas por miedo a la soledad y a que no llegue otra oportunidad

La sinceridad es la base del amor

La sinceridad es la base del amor. Y esta sinceridad tiene un doble filo: es muy bonito escuchar mensajes de afecto en una etapa de romanticismo pero es muy incómodo cortar una relación cuando ya no sientes lo mismo. Así son las reglas del juego del amor.